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Friday, October 30, 2026Oct 30

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Una tradición saludable

Aunque Amalia Vásquez nunca usa ningún alimento para plantas especial o utiliza herramientas caras en su pequeño jardín, cada año cosecha suficientes tomates para preparar su pollo entomatado, y mucho más.

“En Guatemala, eso es lo que hacíamos, uno come lo que cultiva”, dijo Velásquez, de 34 años, quien comenzó a ayudar en el campo cuando tenía 5 años.

A la vez que inmigrantes de Sur y Centroamérica se mudaron a la área de Chattanooga, trajeron consigo las habilidades que aprendieron cuando eran niños, incluyendo el cultivar lo que puedan de su propia comida.

“Eso fue una de las primeras cosas que noté cuando regresé a Chattanooga en el 2000”, dijo Mike Feely, director del Centro San Andrés, una organización ubicada en el área de Highland Park que ayuda a los inmigrantes. “Quedé fascinado con el número de jardines, todas estas casas, no todas las familias pero la mayoría, tenía maíz, gallinas, calabazas en huertos bien cuidados”.

Y al vivir en área consideradas como desiertos alimenticios debido a la falta de frutas y verduras frescas a la venta, los inmigrantes hispanos están a la cabeza del movimiento de cosechar localmente, dijo Feely.