Para los árbitros de fútbol
Llegó la huesuda un día,
Corriendo como una loca,
Buscaba desesperada,
Su guadaña en una troca.
Después que ya la encontró,
Se dirigió para el mall,
Ahí compró unos zapatos,
Porque iba a jugar fútbol.
Se dirigió presurosa,
Al Soccer Complex mentado,
Había una cuenta pendiente,
Con unos que le habían ganado.
Su equipo ya la esperaba,
Con alegría y emoción,
Pa’ ganar el campeonato,
Porque era la tradición.
Los árbitros ya silbaron,
El partido comenzó,
Cuando la miraron todos,
Hasta el público corrió.
Empezó a tirar patadas,
Contra los del Calaveras,
Y la roja le sacaron,
Pa’ enviarla a las regaderas.
A empujones la sacaron,
Porque no quería salir,
Y a los árbitros le dijo,
Aquí se van a morir.
Estos árbitros no sirven,
Gritaba muy enojada,
Hoy me los voy a llevar,
Derechito a mi morada.
Muchas groserías les dijo,
Pa’ desquitar su coraje,
Y luego los puso a todos,
En un cajón con su traje.
A todos les dio mastuerzo,
Ninguno se le escapó,
Y se los llevó arrastrando,
Y un gran reguero dejó.
Los árbitros ya están muertos,
Ya los tienen en formol,
‘Hora les lloran a todos,
En la liga de fútbol.
Armando no lo creía,
Por qué los habían matado,
Hoy busca nueva plantilla,
Por toditos los condados.
Se murieron los silbantes, la huesuda los mató,
Hoy les lloran sus cuatachos,
Y Don Luis que se escapó. ¡Uuufh!
Para la selección mexicana
A toda la selección,
La catrina anda buscando,
Para darles su balón,
Pa’ que sigan practicando.
Cuando del avión bajaron,
De Sudáfrica venían,
Aguirre iba por delante,
Con toda su infantería.
Se le atravesó la muerte,
Para darle un abracito,
Le retorció la tatema,
Y hasta tronó el pescuecito.
Aguirre no se dejaba,
Muy grosero se portó,
Qué te pasa vieja gacha,
Y con ella se trenzó.
A mí me pelas los dientes,
Asquerosa malandrina,
No creas que te tengo miedo,
Aunque te llamen Catrina.
Cálmate cretín pelado,
Que de tu equipo no soy,
Me confundes con Torrado,
O tal vez con el Venado.
No me tienes muy contenta,
Con el papel que jugaste,
Se me hace que a ti te mando,
Envuelto en este petate.
Sin darle más tiempo a nada,
De un trompón lo descontó,
Y se lo llevó arrastrando,
A un barranco la aventó.
Cuauthémoc Blanco gritaba,
No se lo lleve señora,
Pero ya lo había matado,
Con una ametralladora.
Todos los del TRI lloraron,
Y lloraron con fervor,
Piden con urgencia un nuevo jefe,
Pero que sea mucho mejor.
Ya le lloran en su tumba,
Todos los que lo quisieron,
Pero menos la afición,
Por los corajes que hicieron.